ENCONTRO INTERNACIONAL 2014

HÁBITAT III

BORRADOR CERO DE LA NUEVA AGENDA URBANA

06 de mayo de el año 2016

(Este documento no ha sido corregido)

LA NUEVA AGENDA URBANA

Preámbulo

Por primera vez en la historia, más de la mitad de la humanidad vive en zonas urbanas. En 2050, esta proporción alcanzará casi el 70%, haciendo de la urbanización una de las tendencias más transformadoras del siglo 21, intensificando los retos y oportunidades sociales, económicos, políticos, culturales y ambientales.

Desde la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos en Vancouver en 1976, hemos visto grandes mejoras en la calidad de vida de millones de habitantes urbanos, incluidos los habitantes de tugurios y otros sustraídos de la pobreza. Sin embargo, todavía estamos lejos de comprender y aprovechar los aspectos positivos de la urbanización y sus posibles contribuciones al desarrollo sostenible.

La urbanización no es sólo un resultado del desarrollo, sino un motor formidable para lograr el desarrollo. Las ciudades son clave para hacer frente a los desafíos globales, como la pobreza, las desigualdades sociales, y el cambio climático. Con más del 80% del PIB global generado en las ciudades, la urbanización, si se gestiona bien, puede contribuir al crecimiento sostenible e integrador, en armonía con la naturaleza, luchar contra las desigualdades, aumentar la productividad y promover la creación de empleo, el bienestar social, la participación ciudadana, la innovación y las ideas emergentes. Las ciudades están vinculados entre sí en las redes regionales, nacionales o incluso mundiales. Sistemas nacionales sólidos de las ciudades y otros asentamientos humanos son los polos de desarrollo territorial equilibrado.

La batalla por el desarrollo sostenible se ganará o perderá en las ciudades. En 2050, la población urbana por sí sola será más grande que la actual población mundial total, lo que plantea enormes retos de sostenibilidad en términos de vivienda, infraestructura, servicios básicos, y el empleo, entre otros. Hay una necesidad de un cambio radical de paradigma en la manera en que las ciudades y los asentamientos humanos están planificados, desarrollados, gobernados y administrados. Las decisiones que tomemos hoy determinarán nuestro futuro urbano común.

Después de la histórica aprobación de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible – incluyendo las Metas de Desarrollo Sostenible –, el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, los Pequeños Estados Insulares en desarrollo las Modalidades de Acción Acelerado de Pathway (Samoa), el Plan de Acción de Estambul sobre los países menos desarrollados y otros procesos multilaterales, tenemos plenamente en cuenta la necesidad de aplicar con eficacia y eficiencia nuestros compromisos. El Nuevo Programa Urbano es el primer paso para poner en práctica el desarrollo sostenible de una manera integrada y coordinada a nivel mundial, regional, nacional, subnacional y local. Al crear una hoja de ruta orientada a la acción para la implementación, la Nueva Agenda Urbana impulsará la consecución de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, en particular el Objetivo 11, de hacer que las ciudades y los asentamientos humanos incluyentes, seguras, resilientes y sostenibles, así como otros objetivos a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El Programa de Hábitat en 1996 llamó a un plan de acción a los asociados para mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades y asentamientos humanos. La Nueva Agenda Urbana asegurará un renovado compromiso político con el desarrollo urbano sostenible, la evaluación cotidiana de los logros frente a la pobreza, e identificar y hacer frente a los desafíos nuevos y emergentes, dentro de los marcos de colaboración innovadores y ambiciosos integrando a todos los actores. Ha llegado el momento de establecer asociaciones estratégicas entre los gobiernos en los planos mundial, regional, nacional, subnacional y local para crear sistemas nacionales sólidos de las ciudades y áreas urbanas, para garantizar una base financiera más amplia para las inversiones y facilitar el desarrollo territorial más equilibrado. Los gobiernos locales y subnacionales juegan un papel fundamental para garantizar la protección, la seguridad, los medios de vida y el bienestar de nuestras comunidades.

La Nueva Agenda Urbana pretende ser concisa, orientada a la acción, al futuro, universal y espacialmente integradora, que reconoce la distinta evolución de las tendencias a nivel mundial, la especificidad regional, y el potencial transformador, y tiene en cuenta una amplia gama de realidades y contextos, culturas e historia, asentamientos humanos urbanos y paisajes, evitando un enfoque único para todos.

Las ciudades son creaciones humanas, lugares en los que aspiramos que los habitantes lleven una vida pacífica, saludables, próspera y libre con pleno respeto de los derechos humanos para todos. Son espacios en los que, nosotros el pueblo, tenemos el propósito de lograr la igualdad de género, y el empoderamiento de mujeres y niñas, reducir la pobreza y crear puestos de trabajo y generar una prosperidad equitativa. Las ciudades presentan una oportunidad para nosotros, los habitantes, que se comprometan a compartir recursos y el espacio de una manera que asegure la protección duradera del planeta y sus recursos naturales. Los asentamientos humanos son la encarnación del espíritu humano, donde determinamos nuestros derechos y responsabilidades, tanto individual como colectivamente.

QUITO DECLARACIÓN SOBRE LAS CIUDADES PARA TODOS

1. Nosotros, los Jefes de Estado y de Gobierno, ministros y delegados, nos hemos reunido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) del 17 al 20 de octubre de 2016, en Quito, Ecuador, con la participación plena de autoridades regionales y locales, organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, la comunidad técnica y académica, los grupos principales y otras partes interesadas, para adoptar una Nueva Agenda Urbana que aprovecha las ciudades y los asentamientos humanos como un medio fundamental para erradicar la pobreza, promover el crecimiento inclusivo, y lograr desarrollo el sostenible.

2. Sobre la base de la asignatura pendiente de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el Programa de Hábitat de 1996, y vinculados con y reforzados en  la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, esta Nueva Agenda Urbana revitaliza el compromiso global con la urbanización sostenible, que ahora es más importante que nunca, ya que las poblaciones, las interacciones sociales, las actividades económicas y los impactos ambientales se concentran cada vez más en las ciudades.

3. Nos comprometemos a un cambio de paradigma en la forma en que planificamos, desarrollamos y gestionamos el desarrollo urbano, reconociéndolo como un instrumento esencial para la consecución de todos los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Por otra parte, afirmamos que, si bien las circunstancias específicas de las diferentes áreas urbanas varían, la Nueva Agenda Urbana es de alcance universal, establece las prioridades y acciones a nivel mundial, regional, nacional, sub-nacionales y locales, que las partes interesadas en todos los países se puede adaptar a sus necesidades, ya sea solos o en asociación, bajo una visión a largo plazo y centrado en las personas. En particular, reafirmamos nuestro compromiso de trabajar con las autoridades y las comunidades locales de una manera inclusiva y eficaz para renovar y planificar nuestras ciudades y asentamientos humanos de una manera que fomente la cohesión social, estimule la innovación y el empleo, y garantice la sostenibilidad del medio ambiente.

4. Nos comprometemos a la realización del concepto de ciudades para todos, que en algunos países se define como el Derecho a la Ciudad y compila la sistematización compartida de los derechos existentes, procurando que todos los habitantes, de las generaciones presentes y futuras, sean capaces habitar, usar y producir ciudades justas, inclusivas y sostenibles, que existen como un bien común esencial para una alta calidad de vida.

Nuestra visión

5. Concebimos ciudades y asentamientos humanos:

(a) Que ponen a la gente en el centro, y ofrecen una calidad de vida más allá de la mera provisión de infraestructura y servicios.

(b) Que son inclusivas y libres de cualquier forma de discriminación, donde todos los habitantes, ya sea permanentes o transitorios, se les otorgan los mismos derechos y oportunidades, de acuerdo con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y las disposiciones pertinentes del derecho internacional.

(c) Que cumple su función social y la función social del suelo, asegurando el acceso equitativo de todos a los bienes y servicios públicos, medios de vida y el trabajo decente, priorizando el interés público definido colectivamente.

(d) Que promueven, protegen y aseguran la realización plena y progresiva del derecho a una vivienda adecuada

(e) Que establecen prioridades, la calidad del espacio público accesible y la diversidad cultural, la mejora de las interacciones sociales y la participación política, la promoción de las expresiones socioculturales, la aceptación de la diversidad, el fomento de la seguridad y la cohesión social, y la satisfacción de las necesidades de todos los habitantes.

(f) Que son resiliente a los peligros naturales y hechos por el hombre, protegen y valoran sus ecosistemas, los hábitats naturales y la biodiversidad, la reducción de la huella global ambiental y del carbono.

(g) Que son participativas y generan un sentimiento de pertenencia y propiedad entre todos sus habitantes, practican la participación ciudadana, y aumentan la participación en la formulación, ejecución, seguimiento y elaboración de presupuestos de las políticas y planes urbanos, el fortalecimiento de la eficacia, la transparencia y la responsabilidad.

(h) Que empoderan a las mujeres, especialmente a través de la participación en la toma de decisiones, la igualdad de oportunidades de empleo y sueldo.

(i) Que son capaces de cumplir con sus funciones y responsabilidades y preparadas y competentes para responder a los desafíos y oportunidades de crecimiento en el futuro, el aprovechamiento de las economías locales productivas, incluyendo los sectores formal e informal.

(j) Que transforman las economías urbanas y crean actividades de alta productividad y valor agregado.

(k) Que promueven la planificación y la inversión para los sistemas de movilidad urbana sostenible que vinculan a las personas, lugares y oportunidades económicas.

(l) Que cumplen sus funciones territoriales más allá de los límites administrativos, promueven vínculos urbano-rural, la gestión intersectorial de los recursos y la cooperación entre las diferentes escalas de las ciudades y pueblos dentro y fuera de los territorios para un desarrollo equilibrado y sostenible y acceso a mecanismos que mejoran continuamente sus capacidades necesarias.

Compromisos de transformación

6. Nos comprometemos a una Nueva Agenda Urbana que incorpora tres principios rectores:

(a) No dejar que nadie queda atrás, asegurar la equidad urbana y erradica la pobreza, proporcionando un acceso equitativo para todos, a la infraestructura física y social, el reconocimiento y el aprovechamiento de la cultura, la diversidad y la seguridad, al tiempo que permite la participación y la mejora de la habitabilidad y la calidad de vida.

(b) Lograr la sostenible y la prosperidad urbana incluyente, oportunidades para todos, mejora de los beneficios de aglomeración de la urbanización, evitando la especulación del suelo, la creación de empleo justo y equitativo, la productividad, la competitividad, la diversificación y la innovación a través de un desarrollo económico sostenible.

(c) Fomentar ciudades ecológicas y resilientes y los asentamientos humanos, que guían los patrones sostenibles de consumo y producción, protegiendo y valorando los ecosistemas y la biodiversidad, y la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático, mientras que el aumento de resiliencia de los sistemas urbanos físico, económico, y las perturbaciones y tensiones sociales..

Implementación efectiva: Cambio del Paradigma Urbano.

7. Llamamos a una transformación de las políticas urbanas, los marcos jurídicos, estrategias y acciones a nivel regional, nacional, sub-nacionales y locales para cambiar la forma en que se planifican las ciudades y los asentamientos humanos, la construcción, gobernados y administradores, teniendo en cuenta la contribución de la urbanización sostenible a la creación de empleo y el desarrollo sostenible. Los tres motores de cambio para hacer realidad los compromisos de transformación son:

(a) Una renovada cooperación local-nacional, en el que las partes interesadas y los gobiernos locales y sub-nacionales son socios estratégicos de los gobiernos nacionales, la construcción de un sistema nacional de ciudades fuertes y un desarrollo territorial equilibrado, en apoyo de los objetivos nacionales de desarrollo. políticas urbanas nacionales, incluidas las políticas de suelo y vivienda, formulados y revisados a través de la investigación en curso y la evaluación, y es capaz de establecer la conexión entre la dinámica de la urbanización, la demografía y el proceso general de desarrollo nacional. La descentralización efectiva, basada en los principios de subsidiariedad y el reconocimiento de la autonomía local, que fortalecen la gobernabilidad y la gestión urbana, con la co-responsabilidad y eficaces contribuciones de las autoridades locales, así como de la sociedad civil, en un marco transparente y responsable.

(b) Planificación urbana y territorial estratégica y gestión integrada que sirve como un mecanismo eficaz para responder a los desafíos rápidos de urbanización y sostenibilidad, fortalecimiento de los vínculos urbano-rurales e intersectoriales, más allá de las fronteras administrativas en el continuo urbano-rural. El desarrollo espacial debe promover ciudades y asentamientos humanos compactos, mixtos y conectados, a través de la planificación integrada y participativa.

(c) Un marco de financiación innovadora y eficaz, y otros medios de aplicación, finanzas municipales y sistemas fiscales locales habilitados y fortalecidos, la productividad, la competitividad, la asociación optimizado con el sector privado, el desarrollo de capacidades, la transferencia de conocimientos y análisis de datos urbanos fiables, con la participación de todos los interesados.

Llamada para su adopción e implementación

8. Hacemos hincapié en que la Nueva Agenda Urbana representa la síntesis y la aplicación de nuestras decisiones sin precedentes en el desarrollo en 2015. Especialmente reafirmamos la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, que indican los resultados que hay que esforzarse por alcanzar a través de nuestros compromisos en Quito.

9. Basamos la Nueva Agenda Urbana en los compromisos, las metas y aspiraciones de los resultados de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat I), celebrado en Vancouver, Canadá, en 1976, y la segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat II), celebrada en Estambul, Turquía, en 1996.

10. Recordamos «El futuro que queremos», el documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río + 20); los Pequeños Estados Insulares en desarrollo con las Modalidades de Acción Acelerado de Pathway (Samoa); el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030; y la Agenda de Acción de Addis Abeba de la Tercera Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo.

11. Reafirmamos los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, con pleno respeto al derecho internacional y sus principios, así como la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

12. Reconocemos que se debe prestar atención especial para hacer frente a los desafíos de la urbanización que enfrentan todos los países emergentes, en particular los países en desarrollo – incluidos los países africanos, los países menos adelantados, los países sin litoral y los pequeños Estados Insulares en Desarrollo – y países de ingresos medios, así como de los países y territorios bajo ocupación extranjera, los países en conflicto o en situaciones posteriores a los conflictos, y los países afectados por desastres naturales. También debe prestarse atención especial para hacer frente a los retos específicos que enfrentan los niños, jóvenes, personas con discapacidad, las personas de edad, las poblaciones indígenas, las mujeres, las organizaciones de base, los habitantes y trabajadores informales, los agricultores, los refugiados, los repatriados y los desplazados internos y migrantes en la aplicación de la Nueva Agenda Urbana.

13. Agradecemos al pueblo y el Gobierno de Ecuador, así como a la ciudad de Quito por la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) y extendemos nuestro agradecimiento a Ecuador por su compromiso hacia una Nueva Agenda Urbana transformadora, con el poder de cambiar y mejorar la calidad de vida de miles de millones de personas.

14. Extendemos nuestro agradecimiento a los Gobiernos de Indonesia, la República Checa, Kenia, México, Nigeria, Sudáfrica y los Emiratos Árabes Unidos por su participación en el proceso preparatorio de la Conferencia Hábitat III. También extendemos nuestro agradecimiento a los gobiernos de la ciudad de Barcelona, de la Ciudad de México, Cuenca, Montreal, Surabaya y Tel-Aviv.

15. Asimismo, reconocemos la participación y el compromiso de todos los grupos principales y otras partes interesadas en el proceso preparatorio de Hábitat III, sobre todo la segunda Asamblea Mundial de Autoridades Locales y Regionales y de la Asamblea General de Asociados para el Hábitat III. Hacemos hincapié en que la Nueva Agenda Urbana es una visión colectiva, y su efectividad dependerá de la participación plena y significativa de todos en su implementación, seguimiento y revisión.

16. Urgimos a todos los países, todos los gobiernos locales y subnacionales, y a todas las partes interesadas a promover el desarrollo urbano sostenible y adoptar y poner en práctica la Nueva Agenda Urbana.

PLAN DE EJECUCIÓN DE QUITO PARA LA NUEVA AGENDA URBANA

17. Tomando nota de los importantes progresos realizados en la aplicación de la Declaración de Estambul sobre los Asentamientos Humanos y el Programa Hábitat para hacer de las ciudades un mejor lugar para vivir y trabajar, sigue habiendo dificultades para la realización de un desarrollo urbano sostenible, tales como, el aumento de las desigualdades, pobreza urbana y segregación emergiendo, aumentando la expansión urbana, la contaminación, la alta emisión de gases de efecto invernadero, la vulnerabilidad frente a los desastres y el cambio climático.

18. Reconociendo el papel clave de las ciudades como motores del desarrollo sostenible y reconociendo que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible alienta los esfuerzos en curso de los Estados en otros foros para abordar las cuestiones clave que plantean posibles problemas a la aplicación de la Nueva Agenda Urbana, y respetando los mandatos de estos procesos, resolvemos adoptar el Plan de Implementación de Quito para la Nueva Agenda Urbana como una herramienta clave para los gobiernos nacionales, subnacionales y locales para lograr un desarrollo urbano sostenible.

A. LOS COMPROMISOS TRANSFORMADORES PARA EL DESARROLLO URBANO SOSTENIBLE

19. Hacemos estos tres compromisos transformadores en la Nueva Agenda Urbana: luchar contra la pobreza sin olvidar a nadie; prosperidad urbana y oportunidades para todos; ciudades y asentamientos humanos ecológicos y resilientes.

EQUIDAD URBANA Y ERRADICACIÓN DE LA POBREZA SIN OLVIDAR A NADIE

20. Hacemos un llamado de atención acerca de la creciente desigualdad y la persistencia de múltiples formas de pobreza, así como la vulnerabilidad social, espacial y la marginación que afecta tanto a países del Norte y del Sur. También hacemos un llamado acerca del dramático aumento de personas desplazadas hacia las zonas urbanas, y destacamos nuestro compromiso de apoyarlos en las comunidades receptoras.

21. El éxito de la Nueva Agenda Urbana universal dependerá de la forma en que promovamos efectivamente la equidad urbana, que garantiza que nadie se quede atrás en las oportunidades y los beneficios igualmente compartidos que la urbanización puede ofrecer, permitiendo a todos los habitantes, con estatus temporal o permanente, ya sea que vivan en asentamientos formales o informales, llevar una vida decente, digna y gratificante y alcanzar su pleno potencial humano.

22. Haciendo hincapié en que la organización espacial, los patrones y diseño del espacio urbano, junto con las políticas de desarrollo pueden promover u obstaculizar la cohesión social, la equidad y la inclusión, así como la reducción de la pobreza y el hambre. La Nueva Agenda Urbana promueve a las personas en el centro del desarrollo urbano y el disfrute de los derechos humanos para todos, facilitando la convivencia, la lucha contra la discriminación en todas sus formas, y el empoderamiento de todos los individuos y las comunidades, al tiempo que permite su participación plena y significativa.

23. Reconocemos que la migración internacional, de tránsito y de destino, es una realidad multidimensional de gran relevancia para el desarrollo de los países de origen, y es un fenómeno que está transformando a los países, las ciudades y los pueblos de todo el mundo. En este sentido, reiteramos la necesidad de reforzar las sinergias entre la migración internacional y el desarrollo en todos los niveles, incluyendo los niveles mundial, regional, nacional y local.

24. Reconocemos también que la afluencia de gran número de personas desplazadas hacia los pueblos y ciudades plantea una serie de retos, sin embargo, la contribución social, económica y cultural de los migrantes a la vida urbana sigue sin ser reconocida, a menudo dejándolos vulnerables y excluidos.

El acceso equitativo a la infraestructura física y social

25. Reconocemos que hay que garantizar el acceso equitativo y asequible a la infraestructura física y social básica para todos, incluido el suelo asequible con servicios, vivienda, energía, agua y saneamiento, eliminación de residuos, la movilidad, la salud, la educación y las tecnologías de información y comunicación. Reconocemos que el suministro debe ser sensible a los derechos y necesidades de las mujeres, niños y jóvenes, los ancianos, así como a las personas con discapacidad y otras personas en situaciones vulnerables, como los refugiados, los migrantes y las personas desplazadas, la eliminación de todas las medidas legales, institucionales, físicas y las barreras socioeconómicas que les impiden participar con igualdad en la vida urbana y las oportunidades que esta ofrece.

26. Nos comprometemos a adoptar las medidas apropiadas en las ciudades que garanticen la igualdad de acceso para todos a las ciudades, en particular las personas con discapacidad, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidas las tecnologías de la información, las comunicaciones y redes, y a otras instalaciones y servicios públicos abiertos o provistos para el público, tanto en zonas urbanas como en zonas rurales. Estas medidas deberán incluir la identificación y eliminación de obstáculos y las barreras para su acceso.

Vivienda digna y refugio en el centro de la Nueva Agenda Urbana

27. La vivienda es un imperativo inseparable de la urbanización, y del desarrollo socioeconómico. La ampliación de viviendas dignas y asequibles es fundamental para el logro de ciudades inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles en un mundo en rápida urbanización, afectado por la escasez de vivienda. Hacemos un llamado para que la vivienda sea elevada como una de las principales prioridades de los gobiernos nacionales, y reafirmamos el derecho a una vivienda digna para todos, como componente del derecho a un nivel de vida digna, sin discriminación de ningún tipo.

28. Elaborar programas de vivienda y su relación espacial con el resto del tejido urbano y las áreas funcionales de impacto que lo rodean, no sólo de inclusión social, sino también de bienestar económico de los habitantes. Respaldamos la integración de las políticas y enfoques de vivienda en todos los sectores y en todos los niveles de gobierno, para asegurar la proximidad de la infraestructura básica adecuada, así como para contrarrestar la segregación.

29. Hacemos hincapié en que las políticas de vivienda deben promover la equidad de las disposiciones que se ocupan de la discriminación, desalojos forzosos, y las necesidades de las personas sin hogar y las personas en situación de vulnerabilidad, lo que permite la participación y el compromiso de las comunidades y las partes interesadas.

30. Nos comprometemos a desarrollar enfoques integrados de vivienda que incorpora la provisión de vivienda adecuada, económica, segura y bien situada, con acceso a un espacio público de calidad, infraestructura básica, y servicios como los sistemas de saneamiento y transporte público, así como las oportunidades de sustento, la lucha contra la segregación espacial y socioeconómica, y la mejora de las condiciones de vida de los pobres urbanos, incluidos los que viven en barrios marginales y asentamientos informales.

31.La informalidad urbana debe ser reconocida como consecuencia de la falta de vivienda asequible, los mercados de tierras disfuncionales y las políticas urbanas. Debemos redefinir nuestra relación con los asentamientos y barrios informales, incluyendo la economía informal, de manera que no dejen atrás a nadie, teniendo en cuenta que esas áreas son también motores para el crecimiento económico, la prosperidad y la creación de empleo.

32. Nos comprometemos a promover políticas nacionales de vivienda y locales que estimulen la entrega de una variedad de opciones de vivienda a escala y diversificadas en tamaño, ubicación, estándar y precio para satisfacer las necesidades de la población, que sean asequibles y accesibles a diferentes grupos de la sociedad.

33. Nos comprometemos a promover una mayor seguridad en la tenencia, el reconocimiento de la pluralidad de tipos de tenencia, y desarrollar soluciones adecuadas a los fines sensibles al género dentro del continuo de derechos sobre la tierra. Es necesario fortalecer los programas e instituciones que han tenido éxito en el tratamiento de la seguridad de la tenencia para fomentar la mejora de la vivienda y la urbanización planificada, sin dejar de innovar estrategias para atender a la mayor parte de los grupos que se han quedado atrás, con especial atención a la seguridad de la tenencia de la mujer como una piedra angular de su potenciación y la igualdad de género, así como, la realización de los derechos humanos. Estas innovaciones deberían incluir la lógica de los servicios de proximidad, sistemas de financiación adecuados, y asistencia técnica, legal y financiera para los que producen su propia vivienda.

34. Subrayamos la necesidad de reconocer y apoyar la prestación de servicios de los gobiernos locales y generar inversiones en las comunidades y los lugares que se ven afectados por las crisis humanitarias recurrentes y prolongadas. Subrayamos, además, la necesidad de proporcionar servicios adecuados, alojamiento, oportunidades de trabajo decente y productivo para las personas afectadas por la crisis en los entornos urbanos. También se asegurará que los flujos de ayuda a las comunidades de acogida con el fin de evitar el retroceso en sus propios niveles de desarrollo y garantizar la inclusión de los refugiados y las personas desplazadas en las economías formales e informales urbanas, la mejora de su capital social, así como su capacidad para beneficiarse de las oportunidades que las ciudades tienen para ofrecer.

Los espacios públicos como un facilitador de la función socio-económico de la ciudad

35. Reafirmamos el papel central del espacio público universalmente accesible, seguro y de calidad en la Nueva Agenda Urbana. La accesibilidad del espacio público y su inherente carácter comunal debe ser garantizado y su privatización evitada. Su diseño inclusivo, el suministro suficiente y la adecuada distribución a través de áreas urbanas (formales e informales) aumentarán la productividad y la prosperidad, mientras que la reducción de la exclusión social.

36. Los espacios públicos, que consisten en espacios abiertos como calles, aceras, plazas, jardines y parques, deben ser vistos como áreas multifuncionales para la interacción social, el intercambio económico y cultural entre la expresión de una amplia diversidad de personas y deben ser diseñados y gestionados para asegurar el desarrollo humano, la construcción de sociedades pacíficas y democráticas y la promoción de la diversidad cultural. Los espacios públicos deben ser gratuitos y libres de barreras físicas, legales y arquitectónicas que desalientan la presencia de personas que están en situación de vulnerabilidad, sin hogar, pobres y / o de habitantes de bajos ingresos, mujeres, niños y jóvenes, las personas mayores, y las personas con discapacidad. Los espacios públicos verdes tienen un impacto positivo en la salud y el bienestar, y proporcionan servicios de ecosistemas que van desde la mitigación y la adaptación del cambio climático para contribuir con el agua y la seguridad alimentaria.

Reconocer la influencia de la cultura, la diversidad y la seguridad en las ciudades

37. Dada la creciente diversidad de ideas y culturas dentro de los entornos urbanos, nos comprometemos a aceptar la diversidad en las ciudades, para reforzar la cohesión social, la igualdad de género, la innovación, la inclusión, la identidad y la seguridad, así como fomentar la habitabilidad urbana y una economía vibrante. Reconocemos la necesidad de adaptar nuestras instituciones locales para garantizar la convivencia pacífica dentro de las sociedades culturales cada vez más heterogéneas y múltiples.

38. Nos comprometemos a impulsar la cultura y el patrimonio en las ciudades a través de políticas urbanas integradas e invertir las proporciones presupuestarias adecuadas, tanto a nivel local y nacional, para salvaguardar y promover el patrimonio cultural y natural, las infraestructuras culturales y sitios, museos, así como los conocimientos tradicionales y las artes, destacando el papel que éstos desempeñan en la rehabilitación y revitalización de las zonas urbanas, como una forma de fortalecer la participación social y el ejercicio de la ciudadanía.

39. Nos comprometemos a un entorno seguro y protegido en las ciudades para que todos puedan vivir, trabajar y participar en la vida urbana, sin temor a la violencia y la intimidación. Las medidas de seguridad urbana, la violencia y la prevención del delito deben integrarse en todos los esfuerzos de planificación urbana, incluso en las zonas informales, en la construcción de la resiliencia, la prevención y mitigación de desastres, lugares públicos de trabajo y de transporte más seguros, al tiempo que aumenta la conciencia de la comunidad en torno a la seguridad.

40. Las ciudades deben ser seguras para todos, en particular para las mujeres y las niñas. Para eliminar y prevenir todas las formas de violencia contra todas las mujeres y niñas en los espacios públicos y privados, deben adoptarse medidas multisectoriales integrales para prevenir y responder a la violencia contra las mujeres y niñas en los espacios públicos y privados. Instamos a la investigación, procesamiento y sanción de los perpetradores de la violencia contra las mujeres y niñas, así como la provisión de acceso universal a servicios integrales sociales, de salud y servicios legales para todas las víctimas y sobrevivientes, para garantizar su plena recuperación y reinserción en la sociedad. También reconocemos que el tratamiento de las mujeres y las niñas puede ser un reflejo más amplio de las normas sociales, y nos comprometemos a utilizar las campañas de educación y concienciación pública como una herramienta adicional contra el abuso.

41. Las medidas que se debe tomar para contrarrestar los sentimientos anti-migratorios negativos, tales como campañas de información, la creación de capacidades, la promoción de la diversidad que prevalece, y abordar el papel fundamental que juegan los medios. Estas estrategias deben ser apoyadas por políticas de inmigración e integración bien gestionadas que promuevan las contribuciones positivas de los migrantes.

Activación y fortalecimiento de la participación

42. Nos comprometemos a invertir en las ciudades y asentamientos humanos, en mecanismos sostenibles para ampliar las plataformas democráticas que permitan la participación en los procesos de planificación, incluidos los enfoques sensibles al género y la toma de decisiones. Reconocemos que los gobiernos locales tienen un papel clave en el fortalecimiento de la interfaz entre todos los actores, que ofrece oportunidades para el diálogo con especial atención a los derechos y necesidades de los contribuidores potenciales de todos los sectores de la sociedad, incluidos los jóvenes, niños, hombres y mujeres, las personas con discapacidad, las personas mayores, los pueblos indígenas y los migrantes, independientemente de su situación migratoria.

43. Buscaremos implementar enfoques inclusivos a través de instituciones transparentes y responsables, en el trato con la organización y gestión de la ciudad y sus espacios, y la reconfiguración del sistema que incluye la tierra y las propiedades de una manera que maximiza el valor de uso para todos los habitantes.

44. La democratización de los contenidos técnicos de las decisiones políticas es esencial. También nos comprometemos a garantizar que los sistemas de monitoreo se pongan en marcha para una recopilación de datos transparente y participativa y su gestión, así como el acceso abierto a los datos, lo cual es crítico para la toma de decisiones informadas, incluyendo la asignación adecuada de oportunidades y de igualdad y justicia en la distribución de los recursos.

PROSPERIDAD URBANA SOSTENIBLE, INCLUSIVA Y OPORTUNIDADES PARA TODOS

45. Reconocemos que el crecimiento económico inclusivo, el trabajo decente y el empleo para todos debería ser un objetivo clave de la Nueva Agenda Urbana para el desarrollo urbano sostenible. La igualdad de oportunidades se debe promover para permitir a la gente a vivir una vida sana, productiva y satisfactoria. También reconocemos que una buena política y la gobernabilidad, la infraestructura sostenible y el diseño urbano, incluyendo la mejora de la conectividad, las vinculaciones urbano-rurales y territoriales fortalecidas, si se aplica en un contexto de participación de los interesados y la distribución equitativa de los beneficios económicos, son los conductores de un crecimiento inclusivo y la calidad en la creación del empleo.

46. Por lo tanto, nos comprometemos a un modelo de economía urbana, construida con recursos locales y ventajas competitivas, lo que fomente un ambiente propicio para la inversión y la innovación, que asigne los recursos para asegurar que todos los residentes tengan las oportunidades y habilidades para participar de manera significativa en la economía.

Economías urbanas inclusivas y sostenibles

47. Nos comprometemos a desarrollar economías urbanas, dinámicas, inclusivas y sostenibles, construidas sobre recursos locales y ventajas comparativas, incluyendo infraestructura moderna y patrimonio cultural, con elevados niveles de empleo productivo y decente. A este respecto, se proporcionará apoyo a soluciones innovadoras y sostenibles con el fin de detonar el potencial de un mayor grado de conectividad y de la consecuente intensa interacción económica y social entre un mayor y más diverso número de personas, habilidades, negocios y oportunidades de mercados, todo lo que contribuya a las externalidades positivas que pueden crear las ciudades maximizando economías de aglomeración.

48.  Nos comprometemos a atender las condiciones subyacentes que apoyan el desarrollo inclusivo tales como los marcos regulatorios y legislativos eficientes, transparentes y equitativos que promuevan el desarrollo de sistemas de planeación incluyente y manejo financiero efectivo que permita a los gobiernos locales planificar, movilizar y usar recursos financieros de manera eficiente, con creciente transparencia y rendición de cuentas para todos los habitantes y participantes. Deben movilizarse fuentes de ingresos predecibles, seguros y significativos para que los gobiernos locales puedan apoyar los servicios y la infraestructura al nivel requerido a largo plazo en el desarrollo económico urbano.

49.  Nos comprometemos a fortalecer las instituciones locales, regionales y nacionales para apoyar el desarrollo económico local, fomentar la integración, la cooperación, la coordinación y el diálogo a través de distintos actores y órdenes de gobierno y áreas funcionales. En este sentido, las asociaciones con múltiples partes interesadas deben desarrollar juntas mejores capacidades de los gobiernos locales y nacionales para trabajar con el sector privado, las instituciones académicas y los participantes en el desarrollo comunitario, para formular e implementar estrategias de desarrollo económico local.

Diseño e infraestructura urbana para la prosperidad

50.  Nos comprometemos a establecer un Nuevo conjunto de estándares en la selección y diseño de la forma y la infraestructura urbana, reconociendo que sean los mejores conductores para un análisis del costo beneficio más eficiente, co beneficiarios de la concentración y del crecimiento de la economía urbana.

51.  La economía urbana no funciona como un sistema aislado. Necesita operar en un sistema territorial que integre las funciones urbanas y rurales en el marco espacial regional y nacional y el sistema de ciudades. Nos comprometemos a desarrollar marcos regulatorios urbano espaciales que promuevan un uso eficiente de la tierra, la compactación, uso mixto y densidad apropiada, a través de estrategias de relleno o de extensión planificada, para detonar economías de escala y de aglomeración, aumentar la accesibilidad, reducir necesidades de traslados y los costos del suministro de servicios, facilitando un sistema de transporte público de costo efectivo, mejorando la eficiencia de los ingresos y asegurando la sostenibilidad medioambiental. Más aún, una red de calles segura, confortable y eficiente, permitiendo un mayor grado de conectividad y promoviendo el transporte público, que las personas caminen o usen bicicletas, para fortalecer una movilidad sustentable, productividad económica y facilitando el desarrollo económico local.

52.  Nos comprometemos a establecer un proceso efectivo para la formulación de visiones estratégicas a corto y largo plazo, planes y políticas urbanas y territoriales, así como planes de desarrollo de infraestructuras, basadas en un planteamiento de necesidades, así como en la consideración del costo beneficio de atender estas necesidades. Una adecuada infraestructura física y social será apoyada para mejorar la productividad en las ciudades, asegurar su función eficiente y equitativa, así como generar una riqueza suficiente para soportar el nivel de inversión requerido.

53.  Nos comprometemos a aumentar la productividad económica a través de la generación y el uso de energía sostenible y de infraestructura de transporte efectiva, logrando los beneficios de la conectividad y evitando los costos financieros y medioambientales (incluyendo el cambio climático) del congestionamiento y de la contaminación del aire. Se dará particular atención a las necesidades de transporte de los trabajadores pobres, ya que los beneficios económicos de extender la movilidad a los asentamientos informales pueden ser dramáticos. Una conectividad mejor entre ciudades y regiones, naciones y mercados globales también será promovida, a través de redes de transporte y de comunicaciones, puertos y aeropuertos, entre otros. Esto mejorará la eficiencia de la cadena de suministros, reduciendo los costos de producción y de transporte, proporcionando un marco de referencia predecible atractivo para las inversiones.

54.  Nos comprometemos a promover las interacciones rural-urbanas para fortalecer las facilidades de transporte, infraestructura, comunicaciones y las TICs respaldados por instrumentos de planeación basados en un enfoque territorial con el objetivo de maximizar el potencial de estos sectores para la productividad, la cohesión social y la protección medioambiental a lo largo de las áreas urbanas y rurales.

55.  La viabilidad y el acceso universal y facilidades adecuadas y de calidad para la infraestructura, tales como instalaciones de salud y de educación entre otras, es fundamental para construir una sociedad saludable y una fuerza de trabajo con los conocimientos y las habilidades para contribuir a una economía urbana innovadora y competitiva. Esto permitirá a las ciudades competir en la economía global creativa, agregando valor, incrementando la productividad y atrayendo inversión y empleo.

56.  También nos comprometemos con la creación de espacios verdes y públicos adecuados, conectados, accesibles y bien equipados, como conductores del desarrollo económico y social, generando un incremento de valor para ser captado para nuevas inversiones y compartido como ingresos públicos hacia una mejor igualdad.

Facilitando un ambiente de negocios, puestos de trabajo y medios de vida

57.  Nos comprometemos a asegurar acceso equitativo a los bienes públicos, recursos naturales, servicios básicos y uso de los espacios públicos que son esenciales para los medios de vida de las personas, en particular para los pobres urbanos, así como para los trabajadores formales e informales. A este respecto, la generación de empleo y de oportunidades de medios de vida deben ser promovidas, con especial atención a las necesidades y potencialidades de los jóvenes, personas discapacitadas, mujeres y otros grupos en situaciones vulnerables, buscando asegurar que todos los ciudadanos tengan acceso a oportunidades para tener ingresos, respetando y apoyando la cultura y las especificidades territoriales.

58.  Nos comprometemos a crear y facilitar un entorno de negocios justo y a apoyar las innovaciones y el emprendedurismo con estrategias que sean capaces de incrementar y proteger la capacidad tanto de la economía formal como de la informal, así como las oportunidades que ofrecen el diverso potencial creativo de las ciudades, en tanto se protegen los derechos laborales y los estándares de salud y medio ambiente. También nos comprometemos a atender los retos que enfrentan las comunidades locales de negocios y a promover y apoyar a los millones de constructores de vivienda y a los pequeñas, medianas y microempresas y a las empresas sociales que trabajan en los sectores formales e informales y colaboran en la coproducción de las ciudades, sus espacios y sus economías.

59.  Mejoraremos el entorno de los negocios para hacerlo más atractivo para las inversiones a través de mejorar el acceso a las múltiples soluciones con las TICs y la tecnología limpia, así como regulaciones y políticas predecibles y transparentes. Esto también requiere facilidades adecuadas de infraestructura, en particular centros de negocios, mercados, centros educativos y de investigación.

60.  Reconocemos que la estandarización y publicación de los procesos de permisos, registros y recaudación fiscal como un primer paso crítico, junto con los estándares laborales y de medio ambiente. También reconocemos el valor de los programas anticorrupción, evaluaciones de desempeño ligadas al tiempo de los procesos, y a la cultura de cumplimiento de los contratos. También reconocemos el papel que las empresas, la sociedad civil, los medios de comunicación y otros participantes pueden jugar para mejorar las facilidades para hacer negocios.

61.  Las economías urbanas deben ser sostenidas y apoyadas para promover una transición progresiva hacia trabajos de mayor productividad a través de sectores de alto valor agregado, promoviendo la diversificación, el mejoramiento de la tecnología y la innovación. Los trabajos calificados de los sectores tanto formales como informales, incluyendo las industrias culturales y creativas, turismo, artes escénicas y actividades de conservación del patrimonio, crearán las condiciones para una generación de ingresos sostenible. Nos comprometemos a empoderar a los gobiernos locales y a otros actores locales para promover el desarrollo económico local con inclusión de todas las industrias apropiadas en cada localidad.

62.  Nos comprometemos a promover la inclusión de los estándares laborales en la procuración y en otras formas de subcontratación, a hacer cumplir los estándares laborales en la implementación del trabajo público a través de la contratación directo, el uso de trabajadores de extensionistas municipales para capacitar a las empresas medianas y pequeñas y a los trabajadores y promover vínculos entre la inspección de construcciones y la inspección laboral.

63.  Nos comprometemos a reconocer a los trabajadores pobres en la economía informal como contribuyentes y actores legítimos del proceso de desarrollo económico de las ciudades. Un enfoque de formalización gradual será desarrollado para preservar y fortalecer los medios de vida informales en tanto que se extienden las protecciones legales y sociales, así como los servicios de apoyo a la fuerza de trabajo informal.

64.  Nos comprometemos a apoyar los dividendos demográficos urbanos, en donde sea pertinente y cruciales para incrementar la productividad y la prosperidad compartida en las ciudades. Un enfoque incluyente de formalización respetará los intereses de los trabajadores informales (sea urbanos o rurales) de ser acompañados por capacitación accesible, desarrollo de capacidades y acceso a los servicios de negocios que requieran, y a ser informados de las necesidades y los retos que enfrentan las mujeres trabajadoras. El acceso de los jóvenes al desarrollo de habilidades será promovido para facilitar su plena y efectiva participación en la economía urbana, así como la creación de un entorno favorable que promueva la inclusión económica y el emprendedurismo.

Participación para una prosperidad urbana incluyente

65.  Nos comprometemos a facilitar una efectiva participación y colaboración entre los participantes incluyendo gobiernos locales, sector privado, sociedad civil, profesionistas, instituciones académicas, sindicatos, organizaciones de empleadores, comunidades de base y otros, para identificar las oportunidades para el desarrollo económico urbano, así como para identificar y atender los retos existentes. Se dará especial atención al empoderamiento de las mujeres y su plena y equitativa participación en la economía para mejorar el crecimiento y la productividad.

66.  Con el fin de mejorar la movilidad social y las oportunidades para las mujeres, así como para otros grupos marginados, nos comprometemos a eliminar las barreras legales y regulatoria para la participación equitativa en el mercado laboral, así como en los diferenciales de salarios, la discriminación y las expectativas tradicionales.

PROMOVER CIUDADES Y ASENTAMIENTOS HUMANOS ECOLÓGICOS Y RESILIENTES

67.  La Nueva Agenda Urbana puede ser un punto de inflexión en la sustentabilidad ecológica y en la resiliencia de las ciudades y asentamientos humanos. Reconocemos que tenemos una oportunidad sin precedentes a través del avance de los modelos de planeación, tecnología y los modelos de negocios para hacer frente a las amenazas igualmente sin precedentes, a la vida urbana por la producción no sostenible y el consumo de recursos, los niveles de contaminación, los riesgos de desastres y el cambio climático.

68.  La Nueva Agenda Urbana busca lograr ciudades y asentamientos humanos ecológicamente sustentables, fortalecer la resiliencia en las áreas urbanas con diversidad en características y localizaciones, al mismo tiempo que cambiar las causas estructurales de la percepción que prevalece en las ciudades como una fuente importante de impactos ecológicos negativos a una fuente de soluciones para los temas de sustentabilidad. La Agenda reitera la función social y ecológica de la tierra y promueve un cambio en los patrones de producción y de consumo asegurando que no excedan la capacidad regenerativa del ecosistema.

Ecosistemas y ciudades

69.  Nos comprometemos a facilitar el desarrollo urbano de tal manera de preservar los recursos naturales que disminuyen rápidamente al mismo tiempo que promovemos el desarrollo económico, el acceso a servicios de energía moderna, seguridad para el agua y la alimentación, la salud, calidad del aire, paisajes urbanos más atractivos y habitables, y un bienestar humano creciente.

70.  Aseguraremos que las fuentes de recursos esenciales que son parte de los servicios básicos y de consumo cotidiano (agua limpia, alimentos, acceso a servicios de energía moderna) estén asegurados y protegidos por políticas de gobernanza en todos los niveles. También nos comprometemos a establecer políticas nacionales y territoriales que salvaguarden contra la degradación medioambiental y para convertir a la ecología en el enfoque predominante en el entorno institucional, asignando responsabilidades para la gobernanza medioambiental a las instituciones apropiadas en todos los niveles de gobierno.

71.  La provisión de una red bien conectada de espacios públicos abiertos y verdes en las áreas urbanas centrales y periféricas, facilitando la vinculación con y el acceso al entorno natural, puede mejorar la salud pública y contribuir a la calidad de vida y al bienestar de todas las personas, a través de mayor esparcimiento y actividades físicas, al mismo tiempo que se protege y se mejora el ecosistema urbano y los servicios que proporciona y mitiga los riesgos del cambio climático tales como la isla de calor urbana, entre otros.

72.  Reconocemos que las prácticas y actitudes de los residentes y usuarios de los espacios urbanos -individuos y organizaciones- determinan fuertemente la dimensión del impacto medioambientales. Estamos resueltos a internalizar crecientemente las externalidades a través de políticas y regulaciones como un catalizador del cambio conductual. También usaremos las currícula escolares y las campañas de concientización pública como instrumentos adicionales

73.  Nos comprometemos a descentralizar los recursos básicos, reconociendo que una alta dependencia de fuentes de energía, de agua, de alimentos y de materiales, han hecho a algunas ciudades vulnerables a interrupciones repentinas en los suministros.

Consumo y producción sostenibles

74.  Los patrones de consumo y de producción en las ciudades son elementos críticos para el logro de la resiliencia y la sostenibilidad global. Por tanto, nos comprometemos a fortalecer los vínculos cruciales y el manejo eficiente de los recursos como tierra, agua, energía, materiales, comida, así como a reducir y administrar los desechos y a la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero y los contaminantes del aire, tomando en consideración la amplia gama de requerimientos de recursos frente al impacto medioambiental y la sostenibilidad. Apoyamos el desarrollo de marcos regulatorios transparentes para las entidades públicas y privadas para informar sobre su huella medioambiental parta asegurar la sostenibilidad.

75.  Hacemos un llamado para establecer un sistema integrado de planeación y administración del agua que tome en consideración los vínculos urbano-rurales, minimice los conflictos y los riesgos ecológicos, maximice sinergias positivas y beneficios mutuos, a escala local y regional. El uso sustentable del agua debe ser promovida a través de un enfoque holístico del ciclo del agua, rehabilitando los recursos hídricos en las áreas urbanas, reduciendo y tratando las aguas de desecho, incrementando el almacenamiento del agua, y proveyendo agua potable segura y saludable a corta distancia de las ciudades y asentamientos humanos, enfatizando medidas para evitar conflictos y minimizando los impactos de los desastres vinculados al clima especialmente las inundaciones y sequías y compartiendo experiencias entre las ciudades. El desarrollo de capacidades de recursos humanos debe ser un componente transversal de las actividades arriba mencionadas, centrándose en los servicios de agua y en los tomadores de decisiones.

76.  Nos comprometemos a un manejo sustentable de los desechos, reafirmando las tres erres (reducir, reusar y reciclar), fijando metas de cero vertederos, y convirtiendo a energía solo los desechos residuales inevitables. Estas medidas reducirán la contaminación disminuirán la contaminación de los cuerpos de agua y del agua subterránea y contribuirán a atender los desafíos espaciales, técnicos y económicos del manejo de los desechos en las áreas urbanas en tanto contribuyen a la creación de empleos.

77.  Debe promoverse un cambio hacia un sistema de energía de bajo carbono en las áreas urbana, consistente con el acuerdo para mantener el aumento en el nivel global de temperatura por debajo de los 2°C por encima de los niveles pre-industriales y continuar con los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a 1.5°C, incluyendo la plena cooperación de los participantes en todos los niveles de gobierno y entre las ciudades y los proveedores de servicios públicos.

78.  Reconocemos que la energía renovable y la eficiencia energética son esenciales en el logro del consumo y de la producción sostenibles, y que su desarrollo conjunto puede crear nuevos trabajos, mejorar la salud pública, reducir los costos del suministro de energía y permitir más rápidas y mayores ganancias de carbono. Hacemos un llamado a los gobiernos en el nivel nacional, subnacional y local para coordinarse sobre la definición y la implementación de metas en materia de energía, para que este desarrollo se alcance en forma más expedita y con una mejor relación costo-beneficio

Resiliencia a desastres y cambio climático y otros impactos y tensiones

79.  Una resiliencia fortalecida de los sistemas urbanos permite a las viviendas, comunidades, instituciones y estados resistir, absorber, acomodar y recuperarse de los efectos de riesgos, incluyendo impactos y tensiones latentes, de una manera más oportuna y eficiente. Una ciudad resiliente ayuda a proteger a sus residentes, su cohesión como comunidad y su hábitat respondiendo, adaptándose y transformándose, mientras toma ventaja de la reducida exposición a riesgos de manera de restaurar, mantener e incluso mejorar sus funciones esenciales, estructuras e identidades.

80.  Nos comprometemos a incrementar sustancialmente el número de ciudades y asentamientos humanos que adopten e implementen planes y políticas hacia la inclusión, la eficiencia de recursos, la mitigación y la adaptación al cambio climático y la resiliencia   frente a los desastres. Esto debe incluir la conducción de evaluaciones de riesgos anteriores a los desastres en las áreas urbanas con el fin de desarrollar una comprensión integral de los riesgos de desastres en las diversas dimensiones de los acontecimientos de peligro, vulnerabilidad, exposición de personas y de bienes y el mejoramiento de la capacidad de los gobiernos locales y nacionales, las administraciones de las ciudades, los planificadores del desarrollo y los tomadores de decisiones en materia de desastres y riesgos climáticos, para implementar un desarrollo informado sobre riesgos a nivel de la ciudad y de las comunidades.

81.  Nos comprometemos a reducir de manera significativa el número de muertes y de personas afectadas y desplazadas y a disminuir sustancialmente las pérdidas económicas directas en las ciudades y asentamientos humanos relativas al producto interno bruto global causado por los desastres, incluyendo desastres relacionados con el agua, con atención centrada en la protección de los pobres y de las personas en situaciones vulnerables. Esto debe tomar en consideración el uso apropiado de la tierra y de la planeación urbana, reforzamiento de los códigos de construcción, sistema de alarma temprana, planes de continuidad de negocios y de planes contingencia para la infraestructura esencial. Las zonas de bajo riesgo deben priorizarse para el desarrollo y extensiones urbanas a futuro con el fin de protegerlas de manera más eficiente de la elevación del nivel del mar, inundaciones, tsunamis, terremotos y otros peligros.

82.  Nos comprometemos a asegurar una planeación, manejo y conservación efectivos de los deltas urbanos, de la costa y de otras áreas medioambientales críticas y puntos peligrosos que combinan dinámicas socioeconómicas y de entornos naturales en diferentes regiones del mundo. Esto es importante para atender los temas globales tales como la provisión de agua potable y de sanidad, elevamiento del nivel del mar, seguridad alimenticia y desarrollo urbano descontrolado, que a menudo se concentra en estas áreas, con el fin de lograr la sustentabilidad ecológica, económica y social además de la resiliencia urbana.

83.  Finalmente enfatizamos la necesidad de un cambio de reactivos a un enfoque más proactivo, al mismo tiempo que también nos comprometemos a asegurar una respuesta local oportuna y efectiva frente a los desastres para atender las necesidades inmediatas de los habitantes después de un desastre, así como la integración de principios como “Mejor Reconstruir” en el proceso de recuperación post desastres para integrar lecciones de desastres pasados a la planeación futura y a la construcción de medidas de resiliencia.

B     IMPLEMENTACIÓN EFECTIVA

84.  La realización de compromisos transformadores establecidos en la Nueva Agenda Urbana requiere que los gobiernos nacionales, subnacionales y locales aseguren un marco regulatorio de políticas favorable, integrado por la planeación y el manejo del desarrollo espacial urbano y medidas efectivas de implementación a nivel nacional, subnacional y local.

CONSTRUYENDO LA ESTRUCTURA URBANA: ESTABLECIENDO UN MARCO REGULATORIO NACIONAL, SUBNACIONAL Y LOCAL

85.  La implementación efectiva de la Nueva Agenda Urbana estará anclada al establecimiento de marcos regulatorios nacionales y locales, así como a las políticas urbanas nacionales incluyentes e aplicables, incluyendo políticas de tierra y de vivienda, para guiar desarrollos urbanos sostenibles como parte integral de la estrategia de desarrollo nacional. Los gobiernos subnacionales y locales deben estar empoderados para implementar estrategias de desarrollo espacial basadas en principios coherentes de planeación urbana y las acciones para implementarlas requieren que los gobiernos locales y nacionales estén integrados con los participantes asociados, así como con nuevos acuerdos de participantes.

Marcos normativos a nivel nacional

86.  Aseguraremos que las políticas nacionales urbanas se complementen con políticas subnacionales y locales y que estén adecuadamente vinculadas con mecanismos de financiamiento, así como con lineamientos de planeación urbana y marcos regulatorios, para integrar la urbanización en la planeación del desarrollo nacional

87.  Nos comprometemos a desarrollar un marco regulatorio nacional integral para guiar el desarrollo urbano en el mediano y largo plazo y desarrollar políticas territoriales integradas, multisectoriales y participativas. Promoveremos la integración de la tierra, la vivienda, el espacio público y el entorno en las políticas urbanas nacionales, vinculándolas con el desarrollo nacional y con las estrategias socioeconómicas, tomando en consideración las capacidades institucionales existentes y las competencias descentralizadas, así como las especificidades de cada territorio alineadas con enfoques basados en el lugar en el contexto específico.

88.  Reconocemos que la gobernanza multinivel y multiactor requiere políticas urbanas nacionales que definan la arquitectura institucional integral, con sus respectivas competencias, instrumentos y recursos, claramente definidos para cada nivel de gobernanza. A este respecto, reconocemos la necesidad de facilitar una coordinación más fuerte entre los gobiernos nacionales, subnacionales y locales y los actores participantes más relevantes. Aseguraremos que los marcos normativos legales y de las políticas basados en los principios de igualdad y no discriminación que facilitan a las autoridades locales para implementar de manera efectiva las políticas urbanas nacionales y empoderarlas como los tomadores de decisiones y los ejecutores de las políticas, asegurando una apropiada descentralización fiscal, política y administrativa basada en el principio de subsidiariedad y en el respeto al autogobierno local.

Marcos normativos subnacionales, metropolitanos y locales

89.  Adoptaremos un enfoque integrado para la urbanización que incluya un efectivo desarrollo de marcos legislativos y políticos urbanos apropiados y progresivos, mecanismos de financiamiento significativos e innovadores, gobernanza apropiada de la tierra, planeación y diseño urbanos de calidad y sólidos mecanismos de involucramiento de la sociedad civil en la toma de decisiones, así como en la implementación y monitoreo del desarrollo urbano.

90.  Fortaleceremos la capacidad de los gobiernos subnacionales para implementar una gobernanza local y metropolitana efectiva, asegurando el involucramiento tanto de los gobiernos locales como regionales, pero proporcionando a las regiones metropolitanas autoridad sobre los temas críticos que les conciernen. La gobernanza metropolitana comprenderá la legitimidad democrática, los marcos normativos y mecanismos confiables de financiamiento.

91.  Apoyaremos a las autoridades locales para definir sus propias estructuras administrativas con el fin de adaptarse a las necesidades locales. Promoveremos marcos regulatorios apropiados para apoyar a los gobiernos locales en colaboración con el sector privado y las comunidades para desarrollar y administrar los servicios básicos y la infraestructura.

Marco de referencia para el involucramiento de los participantes

92.  Reconocemos que la realización exitosa del desarrollo urbano sostenible en todas las áreas consideradas en la agenda depende fuertemente del esfuerzo combinado y coordinado de todos los participantes involucrados, tanto a nivel gubernamental como no gubernamental. Por tanto, implementaremos participaciones más amplias en una estructura de gobernanza multinivel, con participación abierta, democrática e incluyente de los participantes a todos los niveles.

93.  Este enfoque participativo incluye todas las etapas del proceso de elaboración de las políticas, desde la planeación, presupuestación, implementación y monitoreo, a través de mecanismos permanentes y bien fondeados que incluyan tiempos y espacios designados para todos, con especial atención a los grupos marginados y personas de base.

94.  Esto se extenderá a todo tipo de participantes a través de evaluaciones ex ante y ex post basadas en la comunidad, para determinar sus impactos medioambientales, sociales y económicos. Como parte de este proceso, ayudaremos a asegurar que los colaboradores y participantes en todos los niveles contribuyan al éxito a largo plazo del desarrollo urbano sostenible y que puedan construir vínculos efectivos con las iniciativas de políticas nacionales regionales y locales.

95.  Estableceremos mecanismos de cooperación con amplias bases, procesos de consulta, mecanismos de revisión y plataformas que creen pertenecías entre las diferentes partes, para el seguimiento y continua revisión de las políticas urbanas nacionales, incluyendo las políticas sobre el territorio y la vivienda, con la meta de informar cualquier reforma, cuando proceda.

PLANIFICANDO Y ADMINISTRANDO EL DESARROLLO URBANO ESPACIAL

96.  Reafirmamos y reiteramos los principios y estrategias para la planeación urbana y territorial acordados en los Lineamientos Internacionales sobre Planeación Urbana y Territorial adoptados en el Consejo de Administración de ONU Hábitat en su sesión del 25 de abril del 2015.

97.  A este respecto, la Nueva Agenda Urbana tiene como objetivo implementar estrategias de desarrollo urbano especial integradas que apoyen la realización de ciudades y asentamientos humanos compactos, integrados y bien conectados, incluyendo las áreas periurbanas y el interior rural, que sacará provecho de los beneficios sociales y económicos de la forma urbana.

Planeación y Administración Urbana

98.  Implementaremos planes urbanos y territoriales que incluyan los planes de la ciudad/región o metrópoli, para propiciar sinergias e interacciones entre las áreas urbanas separadas y desarrollar proyectos de infraestructura regional y estimular la productividad económica, promoviendo un crecimiento equitativo de las regiones y fortaleciendo los vínculos entre las áreas urbanas, periurbanas y rurales.

99.  Implementaremos extensiones urbanas planificadas, rellenos y regeneración, mejoramientos y readaptaciones, cuando procedan, asegurando enfoques integradores y participativos que involucren a todos los habitantes participantes, evitando la gentrificación y reduciendo la segregación social. Diseñaremos instrumentos innovadores adaptados localmente para permitir que la planeación del crecimiento urbano organizado minimice la prevalencia de vacíos y consolidando la densidad óptima de las ciudades. A este respecto, la cooperación para el diseño, financiamiento e implementación de los sistemas de indicadores del estado del arte urbano y los sistemas de información geográfica son esenciales.

100.         Planearemos ciudades y territorios basados en los principios del uso eficiente del territorio, su compactación, su adecuada densidad y conectividad, así como el uso económico mixto en las áreas construidas para reducir las necesidades de movilidad y los costos del suministro de servicios per cápita, y aprovechar la densidad y las economías de aglomeración. La aplicación de estos principios fomentará el desarrollo sostenible, incluyendo la creación de empleos, así como reduciendo la dispersión urbana y el consumo de territorio.

101.         Implementaremos estrategias de planeación urbana que faciliten la diversidad social y la calidad de los espacios públicos, asegurando la dinámica económica, fortaleciendo la seguridad y la protección, favoreciendo la interacción social y el aprecio a la diversidad, y atrayendo servicios urbanos de alta calidad y vivienda adecuada. A este respecto, una red de espacios públicos de calidad y calles bien diseñadas, considerando las medidas que permitan el mejor uso comercial posible de los suelos al nivel de la calle, fomentando mercados y comercios locales, formales e informales, promoviendo los espacios peatonales y las bicicletas buscando mejorar la calidad de vida de forma integral y la cohesión social

102.         Apoyaremos prácticas como la planeación y presupuestación participativa, el monitoreo emprendido por los ciudadanos, el auto empadronamiento y la co-planeación que estén enraizados en nuevas formas de participación directa entre las organizaciones estatales y la sociedad civil.

103.         Aseguraremos la coherencia entre las metas y las medidas de las políticas sectoriales en los diferentes niveles y escalas de la administración política con el fin de fortalecer enfoques integrados en áreas tales como el uso de la tierra y la planeación, la construcción de vivienda, la seguridad alimentaria, el manejo de recursos naturales, el suministro de bienes y servicios públicos, la adaptación y mitigación del cambio climático, la construcción de resiliencia y el manejo de riesgos.

104.         También implementaremos una planeación y administración urbana estratégica a nivel local introduciendo tecnologías de información y comunicación para mejorar el acceso y reducir el costo de los servicios públicos de calidad, así como mejorando el cumplimiento de la normatividad, la transparencia y la rendición de cuentas de los agentes públicos. Nos esforzaremos para incluir el mantenimiento y la administración como una parte integral del proceso de diseño y el establecimiento de mecanismos participativos a lo largo de todo el proceso desde el diseño, manejo y mantenimiento.

Suelo

105.         Promovemos la función social y ecológica del suelo, considerando la seguridad alimentaria y la nutrición, con el fin de promover ciudades justas a través de políticas que distribuyan el costo y los beneficios de la urbanización en forma justa evitando procesos de segregación. Promoveremos el mejoramiento de los instrumentos de combinación fiscal, planeación y administración urbana, incluyendo regulaciones del mercado de la tierra para asegurar la captura y distribución de las plusvalías creadas como resultado del proceso de urbanización y evitar las prácticas especulativas. Deben diseñarse instrumentos innovadores para permitir que la planeación racional del crecimiento urbano, minimice la prevalencia de vacíos intra-urbanos, consolidando la densidad óptima en las ciudades y protegiendo las reservas agrícolas y ecológicas de territorio.

106.         Mejoraremos el suministro público de tierra accesible para la vivienda, incluyendo tierra en el centro y en las áreas consolidadas de las ciudades, y promoviendo el desarrollo con ingresos diversos para neutralizar la segregación, para asegurar la tenencia segura en asentamientos informales y para introducir sistemas legales y técnicos eficientes para capturar parte del incremento del valor de la tierra para generar inversión pública.

107.         Promoveremos el cumplimiento de los requerimientos legales a través de un sólido manejo de las instituciones que administran territorio que tienen que ver con el registro de la tierra y la gobernanza, con la implementación del uso eficiente y transparente de la tierra, del registro de la propiedad y de los sistemas financieros más significativos. Se proporcionará apoyo a las autoridades locales y a los participantes en el desarrollo para el uso de la información básica del inventario territorial, tales como catastros, mapas de valuación, así como registros de precios de la tierra y de la vivienda para generar la información necesaria para evaluar los cambios en el valor de la tierra. A este respecto, es esencial la cooperación para el diseño, financiamiento e implementación de los sistemas urbanos de indicadores del estado del arte y de los sistemas de información geográfica.

Vivienda

108.         La provisión de vivienda asequible a gran escala sigue siendo el desafío crucial para la mayoría de los países, especialmente de los países en desarrollo. El acceso a una vivienda adecuada y accesible se requiere para reducir el gran número de familias que viven en viviendas inadecuadas en asentamientos precarios y/o informales. Desarrollaremos políticas nacionales de vivienda basadas en la planeación participativa y en los principios de la inclusión y participación social, eficiencia económica, protección medioambiental y pertinencia cultural.

109.         Incluiremos la desagregación de datos que permita un análisis diferenciado del suministro y de la demanda de vivienda considerando las dinámicas sociales, económicas y culturales específicas a nivel subnacional. Esto nutrirá la implementación de programas de vivienda y de desarrollo urbano en el centro de la estrategia y en la medida de lo posible, situadas en el centro de la ciudad. Promoveremos la aplicación del principio de subsidiariedad en la implementación de las políticas nacionales de vivienda a través de estructuras subnacionales y descentralizadas con el fin de asegurar la coherencia entre las estrategias de desarrollo urbano, las políticas sobre la tierra y el suministro de vivienda nacional y local.

110.         Consideraremos políticas que promuevan un amplio abanico alternativo de opciones de vivienda, considerando cambiar de la propiedad privada predominante a otras opciones de renta y tenencia, incluyendo soluciones cooperativas tales como la co-vivienda y el fideicomiso comunitario de la tierra con el fin de mejorar el suministro de vivienda accesible, así como adoptar políticas que apoyen el incremento de vivienda y los programas de mejoramiento de los asentamientos precarios y/o informales.

111.         Promoveremos regulaciones en el sector de la vivienda que incluyan códigos de construcción, estándares, permisos de desarrollo, estatutos y ordenanzas sobre el uso de la tierra, regulaciones de la planeación, asegurando la calidad y la habitabilidad. A este respecto, las iniciativas de planeación deben evitar esquemas de vivienda masiva periférica y aislada desconectadas del sistema urbano.

Movilidad

112.         Las altas demandas de transporte y de consume de la tierra con las infraestructuras de transporte ponen bajo importantes presiones a los entornos y a la accesibilidad a las ciudades para las personas y los bienes. Sin una transformación en las políticas y un esfuerzo considerable para el cambio, no serán capaces de alcanzar al anticipado crecimiento urbano. Establecer una visión y metas específicas para la movilidad urbana y las políticas del uso de la tierra -en particular para proporcionar sistemas de transporte accesible, seguro y sustentable para todos, necesitamos una transformación masiva de los modelos de desarrollo actuales orientados al automóvil hacia desarrollo orientados a las personas que mejoren el acceso urbano para todos, a través de:

(a)  Un incremento masivo de transporte público y de facilidades para caminar y andar en bicicleta;

(b)  Un desarrollo Equitativo Orientado al Tránsito (DOT) que minimice los desplazamientos de los pobres y diseñe vivienda accesible y una mezcla de empleos y servicios; también posibilitar una planeación integral espacial y de transporte a través de Planes de Movilidad Urbana Sostenible.

(c)  Una planeación del uso de la tierra y el transporte mejor y coordinada, incluyendo sistemas de agua y planeación del transporte en especial en las ciudades costeras y estados/isla pequeños en desarrollo.

13.  Implementaremos políticas e intervenciones de desarrollo territorial policéntricas y equilibradas, promoviendo el papel de las ciudades pequeñas e intermedias en el fortalecimiento de los sistemas de seguridad alimenticia a través de la provisión de una infraestructura significativa, del acceso a la tierra y a vínculos efectivos de comercio, para asegurar que los agricultores y ganaderos a pequeña escala estén vinculados a las cadenas importantes de suministros incluyendo la distribución basada en una densidad justa de los diversos servicios a lo largo de las ciudades y sus territorios lo que disminuya la demanda de traslados. Al mismo tiempo, fomentaremos los modelos de ciudad compacta, con apoyos de transporte, con una red bien conectada de arterias de uso múltiple, planes de movilidad integrados a los planes urbanos generales, para disminuir la demanda de vehículos privados, así como promover sistemas de transporte multimodal eficientes y seguros.

114.         Consideraremos establecer fondos para infraestructura urbana de transporte a nivel nacional, basados en una diversidad de fuentes de financiamiento, que vayan desde donaciones públicas, hasta contribuciones de otras entidades públicas y del sector privado. Desarrollaremos también mecanismos y marcos regulatorios comunes a nivel nacional, regional/metropolitano y local para capturar los amplios beneficios de los esquemas de transporte urbano, incluyendo los impactos en la economía, calidad de vida, accesibilidad y seguridad en los caminos, entre otros.

115.         Apoyaremos el desarrollo de marcos normativos para la organización, procuración y regulación de transporte y servicios de movilidad en las áreas urbanas y metropolitanas, incluyendo nuevas tecnologías que permitan servicios compartidos de movilidad, así como el desarrollo de relaciones contractuales claras entre las autoridades locales y los proveedores de transporte y movilidad que definan obligaciones mutuas.

116.         Crearemos condiciones para una mejor coordinación y entendimiento mutuo entre los departamentos de transporte y de planeación urbana a nivel local, así como entre los marcos normativos de  planeación y de políticas a nivel local y nacional.

117.         Proporcionaremos a las autoridades locales el conocimiento necesario y la capacidad para implementar un transporte público integrado y la capacidad legal para su aplicación cuando sean adoptados.

118.         Apoyaremos ciudades que desarrollen instrumentos de financiamiento, que permitan mejorar las infraestructuras de transporte de sus ciudades, tales como los sistemas BRT (Bus Rapid Transit, sistemas rápidos de autobuses en inglés), sistemas ferroviarios, ciclovías y sistemas de transporte basados en la tecnología, que reduzcan la congestión y la contaminación mejorando la eficiencia. Estas medidas serán complementadas por una planeación urbana centrada en las personas, basada en la compactación, la densidad mejorada, la conectividad y los usos mixtos, así como en la introducción de estándares de eficiencia de combustibles para vehículos e incentivos para vehículos movidos por energías renovables.

Servicios Urbanos Básicos

119.         Recomendamos anticipar los temas relativos al agua en la planeación del desarrollo urbano, más que ajustarlos al entorno construido. Tomar en cuenta el factor agua anticipadamente en las diferentes escalas espaciales ahora muchos costos económicos, sociales y medioambientales. Se requiere una participación activa de los múltiples sectores y comunidades, todos los cuales dependen del manejo sustentable del agua.

120.         Vamos a equipar a las empresas de agua, para lograr el derecho humano al agua y saneamiento y para promover el desarrollo sostenible del agua a través del desarrollo de la capacidad sin fines de lucro, que incluye el intercambio de conocimientos y las asociaciones de aprendizaje entre iguales. Los mecanismos globales, regionales, nacionales y locales deben fortalecerse financiera y operacionalmente para cubrir las brechas en la capacitación y alcanzar los ambiciosos objetivos de desarrollo.

121.         La salud pública no puede estar garantizada sin fuertes liderazgos locales y adecuadas inversiones en infraestructura sanitaria, servicios que ha sido descuidados mucho tiempo. Existen soluciones innovadoras, para contextos específicos, y culturalmente sensibles y deben ser consideradas en la planeación de una estrategia de acceso a la sanidad con la dimensión de la ciudad.

122.         Reconocemos que aun las ciudades que no controlan directamente la generación de energía, deben controlar la infraestructura local y los códigos que pueden llevar la energía sustentable a sectores de uso final, tales como edificios, industria, transporte, desechos y sanidad. Resaltamos la efectividad de los estándares de medición de redes, de los estándares de los expedientes y de las políticas del suministro público de energía, entre otros instrumentos, para apoyar el despliegue. Las redes inteligentes y los sistemas distritales de energía deberían también priorizarse para mejorar las sinergias entre la energía renovable y la eficiencia energética.

123.         Para ser eficiente y sostenible el manejo de las aguas residuales, debe ser parte integral de la planeación del desarrollo urbano, para todos los sectores y trascendiendo las delimitaciones políticas, administrativas y jurisdiccionales en todos los niveles. Nos comprometemos a proporcionar acceso universal a los sistemas descentralizados de manejo de aguas residuales y a procurar alternativas a las formas y localizaciones desreguladas e inapropiadas de disposición de aguas residuales. A este respecto, deben establecerse esquemas de responsabilidad extendida a los productores, incluyendo a los productores del financiamiento de los sistemas de manejo de los desechos urbanos y reducir los peligros de los flujos de residuos y de las tasas de reciclaje a través de mejores diseños de productos.

Patrimonio Histórico y Cultura

124.         Ubicaremos la cultura y el patrimonio histórico como un componente prioritario de los planes y estrategias urbanas a través de la adopción de instrumentos de planeación que incluyan planes maestros, lineamientos de zonificación u políticas de crecimiento estratégico para salvaguardar el amplio abanico de bienes culturales tangibles e intangibles y de los paisajes y mitigar el impacto perjudicial al desarrollo. También manejaremos un inventario y/o mapeo integral de estos bienes tangibles e intangibles, utilizando nuevas tecnologías y técnicas que involucren a las comunidades locales, cuando proceda.

MEJORANDO LOS MEDIOS DE IMPLEMENTACIÓN DE LA NUEVA AGENDA URBANA: FINANCIAMIENTO Y OTROS INSTRUMENTOS DE IMPLEMENTACIÓN

125.         Reconocemos que el desarrollo urbano sostenible, guiado por políticas urbanas nacionales, descansa en marcos de financiamiento nacionales e internacionales integrados que son soportados por un entorno económico internacional, ya que sin fuentes adecuadas de financiamiento y capacidades a todos los niveles ninguno de los retos y oportunidades de urbanización puede ser atendido y ninguno de los objetivos señalados en esta agenda podrá alcanzarse.

126.         La implementación de una ambiciosa Nueva Agenda Urbana requerirá la utilización de un amplio rango de medidas que apelan a todas las fuentes tradicionales e innovadoras disponibles. La movilización de recursos está implícita en la concepción de la colaboración de participantes incluyendo el nivel internacional, nacional y local así como de actores públicos y privados, basados en el principio de equidad y de solidaridad con los más pobres y que están en situaciones vulnerables.

127.         La inmensa brecha en el financiamiento de la infraestructura es uno de los desafíos más grandes que deberán enfrentarse a fin de asegurar un adecuado suministro de servicios para las personas. Estamos conscientes de que saltar esa brecha especialmente a nivel local es un prerrequisito para lograr la Nueva Agenda Urbana y los ODS. En este proceso reconocemos que las enormes inversiones que se requieren solo pueden conseguirse apuntalando los recursos domésticos y apelando a las fuentes de financiamiento externo y permitiendo a los gobiernos locales el acceso a esos recursos.

128.         El contexto de cada país requiere instrumentos y mecanismos específicos a fin de mejorar la situación financiera necesaria para alcanzar el desarrollo sostenible. Por lo tanto, hacemos un llamado a buscar enfoques sensibles al contexto del financiamiento de la urbanización y en el mejoramiento de las capacidades de manejo financiero a todos los niveles de gobierno.

Recursos públicos internos

129.         La movilización de recursos se concentrará en los recursos e ingresos internos generados a través de la captura de los beneficios de la urbanización, así como por los efectos catalizadores y el impacto maximizado de las inversiones públicas y privadas. Es crucial que todos los medios financieros de implementación estén firmemente insertos en los marcos regulatorios nacionales, legales y de las políticas.

Importancia del marco regulatorio de las políticas financieras

130.         Aseguraremos un sistema fuerte y transparente de transferencias intergubernamentales desde el nivel de gobierno más alto hasta los gobiernos subnacionales y locales que proporcione transferencias adecuadas y predecibles que correspondan a las funciones y mandatos de los gobiernos locales, garantizando un mínimo de por lo menos el 20% de los recursos nacionales para los gobiernos locales y por tanto contribuyan a minimizar directamente la brecha fiscal y apalancando recursos en el futuro.

131.         Nos comprometemos a implementar políticas fiscales subnacionales significativas, incrementar la autonomía de los gobiernos locales en materia de impuestos, ingresos, gastos, deuda financiera cuando sea apropiado y a implementar mecanismos específicos, cuando proceda, para permitir la autoridad y el financiamiento compartido entre los municipios o áreas metropolitanas y los agentes de los gobiernos estatales y nacionales.

132.         Planeamos desarrollar modelos verticales y horizontales adecuados de distribución de recursos financieros y reducir las desigualdades entre los territorios y las áreas urbanas y rurales, así como promover el desarrollo territorial integrado y equilibrado. A este respecto, la transparencia en los datos del gasto, deben asegurarse para permitir un análisis público de la asignación de recursos desde el gobierno nacional como una herramienta para evaluar el progreso hacia la igualdad y la integración espacial.

133.         Implementaremos mecanismos específicos para captar el aumento en el valor de la propiedad de la tierra, generando inversión pública, incluyendo el aumento del valor de la construcción residencial y comercial resultante del aprovisionamiento de infraestructura económica y social y la calidad del espacio público. Se podrán en vigor medidas para evitar la mera captación privada, así como la especulación sobre la tierra, introduciendo una tributación y distribución justa y una redistribución de las ganancias con el fin de asegurar la contribución de los propietarios de la tierra a un desarrollo urbano más equitativo.

Gestión financiera

134.         Los sistemas de administración financiera efectivos son una precondición para cualquier mejoramiento de la situación financiera municipal y para alcanzar su solvencia. Por tanto, nos comprometemos a fortalecer las capacidades de las administraciones municipales en la planeación, presupuestación, rendición de cuentas, procuración, presentación de informes, auditorias y supervisiones, incluyendo capacidades para desarrollare, implementar y operar proyectos bancarios y manejar asociaciones público-privadas y con personas. La capacidad de desarrollo debe estar anclada en un marco regulatorio de coordinación institucional multinivel.

135.         Promoveremos que los gobiernos locales implementen reformas municipales de manejo financiero a través de incentivos tales como sistemas de transferencias fiscales intergubernamentales basados en sus desempeños.

136.         Reconocemos que es vital establecer mecanismos transparentes y responsables para el control del gasto así como regulaciones claras y mecanismos de control que aseguren un manejo prudente de la deuda y eviten un financiamiento no sostenible de la deuda.

Ingresos y gastos

137.         Nos comprometemos a establecer políticas y capacidades que permitan a los gobiernos locales registrar y expandir su base potencial de ingresos, y establecer y captar cargos a usuarios y cuotas para cubrir los costos de su gasto, en tanto que aseguran que no sean afectados desproporcionalmente los medios de vida de los pobres y de los grupos marginalizados. La evasión fiscal debe también atenderse junto con la consideración de la inserción de cláusulas para prevenir abusos y mecanismos de transparencia.

138.         Nos comprometemos a promover instrumentos de control del gasto transparentes y que incluyan rendición de cuentas, basados en controles legislativos y de participación pública que apoyen procesos abiertos y justos de licitaciones, mecanismos de procuración y ejecución confiable del presupuesto.

Capacidad de endeudamiento

139.         Reconocemos que el acceso al financiamiento a crédito es un elemento clave en los esquemas de inversión de la infraestructura urbana para cerrar la brecha en la inversión en infraestructura, especialmente para las inversiones necesarias con altos dividendos y beneficios públicos. Nos comprometemos a establecer marcos regulatorios robustos para el financiamiento municipal, respaldado por los ingresos y capacidades y expresado en la solvencia local, así como expandir los mercados de deuda sostenible municipales, cuando sea apropiado. Los recursos serán movilizados para apoyar las garantías crediticias u otros mecanismos de mejoramiento del crédito como los subsidios a los intereses, garantías limitadas y fondos de reserva limitados que facilitan créditos favorables, de manera responsable y transparente.

140.         Consideramos, junto con participantes, donantes, desarrolladores financieros y sector privado, el establecimiento de intermediarios financieros para el financiamiento urbano, tales como los fondos para el desarrollo municipal nacional o los bancos nacionales de desarrollo.

141.         Entendemos que, como un buen número de ciudades carecen de experiencia crediticia y que algunos gobiernos son responsables de deudas en las que pueden incurrir las ciudades, hay una necesidad de una fuerte cooperación entre los gobiernos nacionales y subnacionales. Deseamos, a solicitud de todos los niveles de gobierno involucrados, participar en un diálogo sobre las formas justas y racionales de asignar responsabilidades financieras tanto para promover el acceso de los gobiernos locales a fuentes de financiamiento para proyectos intensivos en capital que ayuden a lograr los objetivos de esta Agenda, así como a limitar la exposición de la reputación y las finanzas del gobierno central.

Financiamiento climático

142.         Reconocemos que la planeación de la infraestructura y las decisiones de financiamiento que se toman actualmente determinarán el clima del mundo y los resultados del desarrollo para el próximo siglo y que las ciudades tienen el potencial para liderar a la comunidad global en la implementación de proyectos de bajas emisiones y, de resiliencia climática, cuando los marcos normativos conductores están bien establecidos. Implementaremos medidas para reducir los costos del capital y estimular al sector privado y a los hogares a participar en programas de resiliencia urbana en los esfuerzos para construir resiliencia, incluyendo el acceso a los mecanismos de transferencia de riesgos (aseguramiento). Nuevas oportunidades para los países en desarrollo han surgido a través del Fondo Climático, para ser usados en las prácticas de adaptación y mitigación para contrarrestar el cambio climático. Buscamos y apoyamos una ventana subnacional en el Fondo Climático Verde para permitir que las ciudades puedan asegurar financiamiento para la adaptación y la mitigación. Colaboraremos con las instituciones financieras locales para desarrollar una infraestructura financiera para soluciones climáticas y para crear mecanismos apropiados para identificar instrumentos financieros catalizadores. Colaboraremos con las instituciones aseguradoras y reaseguradoras nacionales e internacionales para desarrollar soluciones viables para futuros riesgos climáticos en las ciudades, con respecto a las inversiones en infraestructura urbana, bienes urbanos, así como asegurar necesidades económicas y de alojamiento para las poblaciones locales.

Asociacionismo

143.         Las asociaciones con una gran variedad de contrapartes son un medio importante para financiar la urbanización. Por tanto, promovemos el uso de procesos de asociación en el desarrollo urbano, estableciendo claros y transparentes procesos administrativos y marcos regulatorios legales y, financieros, así como lineamientos de planeación para las múltiples asociaciones de colaboradores participantes y consideramos el establecimiento de unidades de asociación público-privadas y/o equipos sectoriales para asesorar a las municipalidades en todos los aspectos de la asociación y proporcionar construcción de capacidades y entrenamiento sistemático para los funcionarios locales y otras partes interesadas.

144.         Reconocemos que la actividad de los negocios privados, la inversión y la innovación en el sector urbano son los mayores motores de la productividad, el crecimiento económico inclusivo y la creación de empleos, hacemos un llamado a todas las empresas a aplicar su creatividad e innovación para resolver los retos del desarrollo sostenible en las áreas urbanas.

Cooperación internacional para el desarrollo

145.         Subrayamos la alta relevancia de la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD de la OCDE) y de la iniciativa de cooperación, cercana a su apoyo financiero directo para las medidas para el desarrollo urbano a través de donaciones y préstamos, como promotores de mayores inversiones públicas y privadas en las economías locales, catalizando nuevas fuentes de financiamiento, actuando como reductores de riesgos para los inversores potenciales y permitiendo el desarrollo de capacidades.

146.         Promoveremos una mejor articulación la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) e iniciativas de cooperación a nivel nacional, regional e internacional sobre temas relativos a la transferencia de ingeniería financiera, en particular para los países de bajos ingresos, incluyendo la cooperación Norte-Sur, Sur-Sur, triangular, descentralizada y de ciudad a ciudad, para contribuir a la implementación de la Nueva Agenda Urbana.

147.         Apoyaremos el compromiso efectivo de las autoridades locales en la implementación de la Nueva Agenda Urbana, también implementando el paradigma establecido en la Agenda para la Acción de Addis Abeba, que incluye el acceso a flujos adecuados de Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) y marcos normativos adicionales para facilitar la mezcla de fondos AOD con la deuda financiera.

148.         Apoyaremos países, así como redes internacionales, para definir instalaciones para la preparación de proyectos que proporcionen un apoyo significativo para crear, planear e implementar y operar proyectos financiables.

149.         Urgimos a las instituciones financieras internacionales y multilaterales, tales como el Grupo del Banco Mundial y los bancos de desarrollo regional, a considerar e integrar las prioridades de la Agenda Urbana Mundial en sus criterios de desembolso para proyectos de infraestructura y desarrollo en los países en desarrollo.

Ciencia, tecnología, innovación y desarrollo de capacidades

Desarrollo de capacidades

150.         Promovemos la construcción de capacidades como un enfoque multi-fase que atiende la capacidad de las múltiples contrapartes y participantes en todos los niveles de la gobernanza que combine la capacidad individual e institucional para formular, implementar, administrar y establecer políticas públicas orientadas hacia una urbanización sostenible. Nos comprometemos a fortalecer las capacidades de los gobiernos locales, nacionales y regionales, las autoridades internacionales, las asociaciones gubernamentales locales, así como las instituciones académicas y de investigación con el fin de facilitarles un compromiso activo y contribuir a la implementación del Plan de Quito para la Implementación de la Nueva Agenda Urbana.

151.         Aparte de fortalecer las competencias individuales relacionadas con el suministro de servicios sectoriales y planeación de tareas, se tienen que mejorar las habilidades de gestión para diseñar procesos organizacionales e institucionales de gobernanza y para involucrar a múltiples participantes en la toma de decisiones públicas.

152. Vamos a implementar las inversiones de los gobiernos nacionales y sub-nacionales en la mejora de los recursos técnicos y humanos necesarios para una planeación y gestión urbana eficaz, y mantener sistemas efectivos de impuestos locales, según corresponda. Las actividades de sensibilización y programas de desarrollo de capacidades deberían ponerse en marcha para promover el cambio de un sistema financiero local (principalmente basados ​​en ayudas y subvenciones del gobierno nacional) a un sistema basado en una combinación de financiamiento mixto. El desempeño basado en subvenciones e incentivos ​​para cambiar las conductas y la cultura de la gestión se aplicará.

153. Vamos a implementar programas para aumentar el conocimiento y la capacidad en el uso herramientas de ingresos y financiamiento basados en la tierra legal, así como el funcionamiento del mercado de bienes raíces. Las o los formuladores de políticas públicas se les informará sobre los fundamentos jurídicos y económicos de la recuperación de plusvalías, y serán capacitados los funcionarios públicos locales para determinar y capturar incrementos del valor del suelo.

154. Vamos a fortalecer la cooperación entre los gobiernos locales y la sociedad civil para cumplir con los programas de desarrollo de capacidades por medio de aprendizaje entre pares, asociaciones por materia específica, y la acción colaborativa tales como la cooperación intermunicipal, incluido el establecimiento de redes profesionales y otros mecanismos de interfaz de la política, y se aplicación de formatos de aprendizaje entre pares basado en el intercambio de experiencias y formatos de diálogo para consejo colegiado.

155. Vamos a implementar programas de capacitación e iniciativas de gobierno que deben estar orientadas específicamente hacia el fortalecimiento de las capacidades y habilidades de las personas en situación de vulnerabilidad que les permitan superar las causas de su vulnerabilidad y exclusión. Estas iniciativas deben estar orientadas a mejorar la capacidad de los líderes de la comunidad, con especial atención a la participación efectiva de las mujeres en la toma de decisiones para el desarrollo urbano.

156. Las asociaciones del gobierno local necesitan ser reconocidas como un elemento de los proveedores de desarrollo de capacidades e instrumentos importantes para el intercambio de conocimientos. Las instituciones públicas deben participar en el diálogo y apoyar enfoques de asociación para la colaboración.

157. Vamos a implementar programas de desarrollo de capacidades para ayudar a los gobiernos locales a alcanzar los objetivos y establecer las bases, en su caso, de la supervisión transparente e independiente / monitoreo de los procesos para revisar el desempeño y el cumplimiento local y municipal, con un enfoque en la mejora y la digitalización del proceso contable y registros.

Tecnología e Innovación

158. Vamos a implementar el uso apropiado de tecnologías nuevas y existentes para mejorar la gestión de la ciudad, así como la rendición de cuentas y transparencia, teniendo en cuenta la protección de los bienes públicos y de las limitaciones específicas en cuanto al acceso a la información digital y las costumbres locales.

159. Vamos a implementar programas de desarrollo de capacidades con el fin de hacer la información y las comunicaciones accesibles a los ciudadanos, para que puedan desarrollar y ejercer la responsabilidad ciudadana, la ampliación de la participación y el fomento de la gobernabilidad responsable. Plataformas en línea pueden ser desarrolladas para mejorar el acceso a los servicios urbanos.

160. Asegurar el éxito del desarrollo y aplicación de la era de la gobernabilidad digital centrada en el ciudadano que se nutre continuamente en innovaciones tecnológicas. Esto requerirá una fuerte voluntad política, liderazgo colaborativo y nuevos marcos institucionales «incluyendo una política nacional sobre las TIC y la estrategia de gobierno electrónico, así como el fortalecimiento de las instituciones y la construcción de las capacidades de los servidores públicos.

Recopilación y análisis de datos

161. El buen gobierno se basa en la evidencia y se construye con base en conocimiento compartido utilizando tanto datos globales- comparables, como datos desglosados y localmente generados. El papel fundamental que las ciudades pueden desempeñar en la recolección de datos, monitoreo y presentación de informes sobre los progresos realizados a nivel local en materia de desarrollo sostenible también debe ser reconocido, y las capacidades correspondientes construidas.

162. La recopilación de datos e indicadores son esenciales en los ámbitos internacional, nacional y local para vigilar el progreso logrado y para tomar decisiones para ajustar las estrategias de implementación. Los datos generados deben ser transparentes, de libre acceso, y desglosados según sea apropiado para capturar las desigualdades y los esfuerzos existentes para promover el desarrollo inclusivo…

163. Vamos a implementar la creación, promoción y mejora de las plataformas de datos participativos utilizando herramientas tecnológicas y sociales disponibles para transferir y compartir conocimientos entre los gobiernos nacionales, sub-nacionales y locales y otras partes interesadas, incluidos los agentes no estatales y las personas a mejorar una planeación urbana eficaz y la gestión, la eficiencia y la transparencia a través del gobierno digital, los enfoques asistidos por TIC  y los datos abiertos.

C. SEGUIMIENTO Y REVISIÓN

164. Hacemos hincapié en la necesidad urgente de llevar a cabo el seguimiento y la revisión de esta Nueva Agenda Urbana con el fin de asegurar su aplicación efectiva e impacto progresivo.

165. Reconocemos que la aplicación, así como el seguimiento y la revisión de la Nueva Agenda Urbana, debe ser un proceso continuo en el plano mundial, regional, nacional, sub-nacional y local, destinado a crear y reforzar las asociaciones entre todas las partes interesadas, fomentando los intercambios y las pruebas de soluciones urbanas y el aprendizaje mutuo, y el apoyo a la responsabilidad mutua en todos los niveles y por todos los actores. El seguimiento y la revisión deben reconocer y fortalecer las plataformas y procesos existentes, evitar la duplicación y responder a las circunstancias, las capacidades, necesidades y prioridades locales y nacionales. Debe ser inclusivo, abierto para todas las personas, participativo y transparente, apoyando el proceso de información de todos los actores relevantes.

166. Hacemos hincapié en la necesidad de un seguimiento y revisión periódica, eficaz, incluyente, transparente del marco de la Nueva Agenda Urbana, en los planos mundial, regional, nacional, subnacional y local, alimentando y siendo coherente con el seguimiento y revisión de la Agenda del 2030 para realizar un seguimiento de su progreso y para apoyar su aplicación efectiva. Esto también se refiere a los vectores y las condiciones que lo permitan, tales como las políticas nacionales urbanas, el desarrollo de capacidades, y los sistemas de financiación municipal y marcos jurídicos eficaces. La revisión debe prever la complementariedad de los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible pertinentes, e identificar campos de observación para informar sobre los progresos realizados por las ciudades.

167. Reconocemos la pericia del Programa de Asentamientos Humanos de las Naciones Unidas (ONU-Hábitat), y reafirmamos su mandato actual y el papel de liderazgo en la coordinación del Sistema de las Naciones Unidas sobre cuestiones de desarrollo urbano, el apoyo a los gobiernos a todos los niveles para formular e implementar políticas para el desarrollo urbano sostenible para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la Nueva Agenda Urbana. Invitamos a la Asamblea General para fortalecer la ONU-Hábitat y confiarle la responsabilidad de coordinar el proceso de seguimiento y revisión, e informar sobre la aplicación de la Nueva Agenda Urbana. Hacemos hincapié en la necesidad de fortalecer la coordinación de todo el sistema de la ONU y la coherencia en el área de la urbanización sostenible.

168. Se solicita a ONU-Hábitat, en la coordinación del sistema de las Naciones Unidas sobre cuestiones de desarrollo urbano, para preparar un informe periódico sobre la aplicación de la Nueva Agenda Urbana con el fin de proporcionar un análisis cualitativo y cuantitativo de los progresos realizados. El proceso de preparación de informes deben incorporar los puntos de vista de los gobiernos nacionales y locales, así como del Sistema de las Naciones Unidas, incluidas las comisiones regionales, contrapartes representantes de organizaciones multilaterales, la sociedad civil, el sector privado, las comunidades y otros grupos y actores no estatales. Recomendamos, en la medida en que sea posible, para hacer uso de las plataformas existentes para la discusión incluyente y participativa y el intercambio de puntos de vista, tales como el Foro Urbano Mundial, conforme a lo dispuesto en la Resolución 56/206 de la Asamblea General y reconocido por la Resolución 70/210 de la Asamblea General, como la arena global más importante para la interacción entre los responsables políticos, líderes gubernamentales locales, los interesados ​​no gubernamentales y expertos y profesionales en el campo de los asentamientos humanos.

169. Hacemos hincapié en la necesidad de continuar fortaleciendo el diálogo internacional con los gobiernos locales y sub-nacionales como actores clave en la aplicación del Nueva Agenda Urbana y la dimensión urbana de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, mediante la convocatoria a través de sus asociaciones y mecanismos apropiados tales como el Comité Asesor de las Naciones Unidas sobre Autoridades locales (UNACLA). Llamamos a los gobiernos locales para desarrollar mecanismos aplicables para el seguimiento y revisión de los logros de la Nueva Agenda Urbana en el ámbito local.

170. Reafirmamos la necesidad de fortalecer los esfuerzos de movilización a través de asociaciones, la promoción, y actividades de sensibilización a través de las iniciativas existentes, tales como el Día Mundial del Hábitat y el Día Mundial de las Ciudades, así como para establecer iniciativas para movilizar a la sociedad, los ciudadanos y las partes interesadas acerca de la Nueva Agenda Urbana, tal como el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Urbanización Sostenible.

171. También hacemos hincapié en la necesidad de ONU-Hábitat y otras contrapartes relevantes para generar con base en la evidencia y una guía práctica la aplicación de la Nueva Agenda Urbana y la dimensión urbana de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en estrecha colaboración con los Estados miembros y a través de la movilización de expertos, incluida la Asamblea General de Asociados para el Hábitat III, y basándose en el legado de los documentos de emisión y unidades de Política del proceso preparatorio de Hábitat III, para consolidar los vínculos con los conocimientos existentes y plataformas de soluciones urbanas relevantes para la Nueva Agenda urbana. En este sentido, la creación de un Panel internacional sobre Urbanización Sostenible de múltiples contrapartes interesadas,  coordinada por ONU-Hábitat en colaboración con el resto del Sistema de las Naciones Unidas, podría ser considerado.

172. Reafirmamos los resultados de Hábitat I y II – aprobadas en las resoluciones 31/109, 32/16, 251/177 y 56/205, 56/206, 67/216, 68/239 y 69 / de la Asamblea General 226, y el recordatorio de la Resolución 70/210, así como la Declaración de Abuja de la Reunión Regional de Hábitat III para África y la Declaración de Toluca de la Reunión Regional de Hábitat III para América Latina y el Caribe, y hacemos un llamado para lograr un resultado de Hábitat III para el fortalecimiento de ONU-Hábitat en la aplicación de la Nueva Agenda Urbana – así como el componente urbano y de los asentamientos humanos de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible – y reiteramos la importancia de la ubicación de la Sede en Nairobi de ONU-Hábitat, al considerar las siguientes medidas:

• Establecimiento de la composición universal en su Consejo de Administración para darle más autoridad y legitimidad en la toma de decisiones;

• Asegurar los recursos financieros suficientes, estables y predecibles, tanto del presupuesto regular y no regular de las Naciones Unidas;

• La mejora de la capacidad de la organización para proporcionar el desarrollo de la capacidad de los países en desarrollo en el diseño, la planificación y la ejecución y la gestión sostenible de los asentamientos humanos urbanos y otros;

• Habilitar a ONU-Hábitat como la institución de la ONU que busca movilizar y comprometer a todos los actores en el programa de urbanización sostenible y la gobernanza urbana, así como el sistema de la ONU en la implementación de los mandatos sobre la urbanización y los asentamientos humanos

173. Hacemos un llamado a las organizaciones multilaterales internacionales y regionales, instituciones financieras, y socios de desarrollo que participan en el desarrollo urbano para mejorar la coordinación de sus estrategias y aplicar un enfoque integral de la urbanización sostenible.

174. Llamamos a las instituciones financieras internacionales y regionales y los bancos de desarrollo para incorporar e integrar las recomendaciones de la Nueva Agenda Urbana en sus estrategias de desarrollo urbano, especialmente en la prestación de apoyo financiero y préstamos para el desarrollo urbano integral para los países en desarrollo.

175. También exhortamos a todos a venir juntos para trabajar en conjunto, mejorar la coordinación y la cooperación y la garantía de que la Nueva Agenda Urbana juega su papel transformador en un mundo cada vez más urbanizado, la erradicación de la pobreza y el logro  del desarrollo sostenible.

 

[1] Agradecemos la traducción a María Luisa Cabral Bowling, Cecilia Castro García, Emerson Augusto Lozada Delgado, y Magdalena García Hernández, integrantes de MIRA.